La estatua de Castelao que durante años estuvo en los jardines de la Avenida de Santa María y que fue retirada tras las obras en la zona, se recolocó ayer entre los edificios del Museo, Fernández López y Castro Monteagudo. La elección del lugar no fue, ni mucho menos aleatoria, ya que Castelao mantuvo durante toda su vida una fuerte vinculación con el Museo de Pontevedra, del que fue impulsor y en donde tiene una sala dedicada. La teniente de alcalde Teresa Casal, junto con el alcalde, Miguel Anxo Fernández, retiraron la bandera gallega que cubría el monumento, realizado por el prestigioso escultor gallego Buciños y encargado por la Asociación Amigos da Cultura. La estatua, en bronce sobre pedestal de granito, se colocó en la avenida de Santa María en el año 1983. Entonces, a su inauguración habían asistido relevantes personalidades del Partido Galeguista. Ahora, en su nuevo emplazamiento, perdió el bloque de granito en el que figuraba la inscripción «Hoxe temos fe no noso pobo / e moi largo o noso pobo terá fe en nos».
Teresa Casal, responsable de las áreas de Urbanismo y Centro Histórico, destacó que el primer emplazamiento de la escultura en principio no gustaba mucho y se pensaba que sería provisional. Recordó la vinculación de Castelao con el Museo y con el Padre Luis, que da nombre a una calle contigua y también hizo hincapié en que se eligió la fecha de ayer porque hoy, 28 de junio, se cumplen 73 años del refrendo del primer Estatuto de Autonomía de Galicia, del que el galeguista fue impulsor. Y además, hace 36 años del traslado de sus restos al Panteón de Galegos Ilustres. Y anunció que el próximo 25 de julio, se colocará una placa para completar la escultura.
Por su parte, el alcalde, Fernández Lores, agradeció en su intervención a los ciudadanos de Pontevedra que en aquella época contribuyeron a sufragar, por cuestación popular, el monumento auspiciado por Amigos da Cultura a Castelao. Recordó que junto a Alexandre Bóveda, el rianxeiro es uno de los más destacados hijos adoptivos de la ciudad e indicó que se siente muy identificado con el escritor galeguista, tanto políticamente como «nos seus sentimentos de amor a Pontevedra». Terminó su intervención recordando que el autor quería que al menos uno de sus huesos descansara en Pontevedra, cosa que no sucede, y leyó varios fragmentos de O meu Pontevedra, escrito desde el exilio: «Para sentir o orgullo de ser fillo da terra máis fermosa do mundo, eu rubo ao pinal de Matalobos, que está enriba da eirexa de Salcedo. Séntome nas pedras do valado, e chanto os ollos na ría que durme antre veigas e florestas. Asisto á transformación dun día de sol en noite de luar. Alí sinto como en ningures a necesidade cósmica da patria e sei que son un anaquiño de eternidade galega. ¡Meu Pontevedra!»
Al acto de recolocación de la escultura asistieron varios concejales, como Margarita Castejón, García Lores o Luis Bará, además de representantes de otros colectivos, como las federaciones vecinales, o el presidente del Centro Comercial Urbano Zona Monumental, Miguel Lago. También estuvo presente el director del Museo, Carlos Valle Pérez, que consideró idóneo el nuevo emplazamiento buscado al monumento. Recordó que también que él mismo formó parte del jurado que estudió las propuestas presentadas a principios de los ochenta al concurso de Amigos da Cultura.
Considera Valle Pérez que Castelao, en su nueva ubicación, «está contemplando probablemente la obra de su vida desde el punto de vista cultural». «Castelao -dijo- se integró en la vida pontevedresa desde el momento en que llega en el año 16. En la década de los veinte participa muy activamente en la puesta en marcha de iniciativas culturales muy diversas, una de ellas, sin duda la más importante, el Museo de Pontevedra. Fue miembro del patronato fundacional y ya no solo eso, cedió obras de su autoría cuando el Museo abre sus puertas en 1929 y en lo que respecta a este emplazamiento hay un dato que creo que los pontevedreses deben saber: el cuidó con mimo, junto con Sánchez Cantón, de la rehabilitación de este edificio de Castro Monteagudo, y muy en particular de la balconada. Conservamos la correspondencia que mantuvo con Sánchez Cantón, de sus opiniones y enviándole dibujos de cómo quería que se hiciese la reconstrucción, por tanto, digamos que desde el futuro, está mirando retrospectivamente su obra, y no olvidemos que Castelao desde el año 1936 no volvió a Pontevedra, entonces hagamos historia-ficción y desde la eternidad está contemplando el edificio a cuya rehabilitación él contribuyó».
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios