España se ha convertido en el segundo país de la OTAN con mayor personal femenino en sus filas
Desde que en 1988 se aprobara el ingreso de la mujer en las Fuerzas Armadas, la presencia de este colectivo ha ido en aumento durante estos veinte años. Tanto, que España, con un 12,37%, se ha convertido en el segundo país con mayor presencia femenina en sus ejércitos de los estados que forman parte de la OTAN. Solo superado por Francia, con un 14% y por delante de Reino Unido, Alemania e Italia.
En la Escuela Naval de Marín se forman las futuras oficiales de la Armada. Por este centro de formación han pasado, durante estos veinte años, un total de 1.053 mujeres, entre 12.820 hombres, el 7,6%.
Dentro de la escala de marinería, el personal femenino es el más numeroso con 13.754, un 17,9%. Y en el grado de suboficiales, este sector ocupa el menor porcentaje con un 1,6%, es decir, 323 mujeres.
Cuando el personal femenino entró a formar parte de la milicia, parecía imposible que la sociedad española pudiese aceptar este cambio. Significativa resulta la encuesta sobre la incorporación de la mujeres en las Fuerzas Armadas, realizada en el 2005. En ella, se puede observar que en 1987 el 44,2% estaba a favor de la entrada de la mujer en el Ejército, frente a un 41,8% que estaba en contra. En esos momentos, la población todavía se encontraba dividida. En cambio, en el 2005, el 93,4% apoyaba la incorporación de este colectivo frente a un 6,6% que todavía se oponía.
En estos veinte años, la llegada de las mujeres a la institución castrense ha ido en aumento de forma exponencial. Así si en 1991, este sector representaba el 0,1% de la población militar, en el 2008 constituye el 12,3%.
Uno de los principales problemas que la Armada tuvo que superar fue la adecuación de toda su infraestructura para acoger a este colectivo. Para ello, tuvieron que habilitar aseos y camarotes en los barcos, de uso exclusivo. Una asignatura ya superada por la institución.
Asimismo, la aparición de este sector supuso una revolución dentro de la Armada. Fuentes internas aseguran que el comportamiento de los hombres ha mejorado desde la entrada de este colectivo, «en relación a su aseo personal y buena conducta». Además, «estas mujeres sienten la necesidad de superarse así mismas y de demostrar sus méritos», en una profesión en la que todavía son minoría.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios