Realmente el ingenio de la gente no deja de sorprenderme. Ayer un amigo me envió por correo electrónico un interesantísimo power point que, a su vez, otro le había enviado a él, y así sucesivamente. Normalmente hago caso omiso de esta clase de historias; pero en esta ocasión, valió la pena abrir el archivo adjunto. Bajo el título de este artículo, decía lo siguiente: «Será recordado [Sentido Común] por haber sabido cultivar lecciones tan valiosas como que hay que trabajar para poder tener un techo propio sobre la cabeza; que se necesita leer todos los días un poco; saber por qué los pájaros que madrugan consiguen lombrices, y también por reconocer la validez de frases tales como ''la vida no siempre es justa'' y ''tal vez haya sido yo el culpable''. Sentido Común vivió bajo simples y eficaces consignas (no gastes más de lo que ganas), y estrategias parentales confiables (los adultos están a cargo, no los niños).
»Su salud comenzó a deteriorarse rápidamente cuando se aplicaron reglas bien intencionadas pero ineficaces: informes respecto a un niño de seis años acusado de abuso sexual por haber dado un beso a una compañera de clase; adolescentes que debieron irse a otro colegio por haber denunciado a un compañero distribuidor de droga, y una maestra despedida por reprender a un alumno indisciplinado. Sentido Común perdió terreno cuando los padres atacaron a los maestros, solo por hacer el trabajo en el que ellos fracasaron: disciplinar a sus ingobernables hijos.
»Declinó aún más cuando las escuelas debieron requerir un permiso de los padres para administrar una aspirina, poner protector solar o colocar una tirita a un alumno. Aunque eso sí, no podían informar a los padres si una alumna estaba embarazada y quería abortar. Para Sentido Común fue un duro golpe que uno ya no pueda defenderse de un ladrón en su propia casa, pero que el ladrón pueda demandarnos por agresión; y que si un policía mata a un ladrón, incluso si este estaba armado, sea inmediatamente investigado por exceso de defensa, cuando no acusado de gatillo fácil. La muerte de Sentido Común fue precedida por la de sus padres, Verdad y Confianza; la de su esposa, Discreción; la de su hija, Responsabilidad, y la de su hijo, Raciocinio. Le sobreviven sus tres hermanastros: ''Conozco Mis Derechos'', ''Otro Tiene la Culpa'' y ''Soy Una Víctima de la Sociedad''».
Fin de la cita. ¿A que es genial?
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