Estamos en tiempos de crisis y con el euríbor fluctuando entre la hipoteca y los congojos de acongojarse, circunstancia que me obliga a ser muy claro y a no dar la impresión de que con lo de tontos de ocasión, aprovecho la crisis ¡con perdón! de apuros ajenos y mercados fáciles para hacer saldo o rebajas de unos cuantos tontos todavía en buen uso, tontos que el respetable tiene ocasión de llevarse a casa por un par de euros. Si ahora hablo de tontos de ocasión es para dar un par de ejemplos y hacer glosa de una experiencia tan gallega que hasta podría ser celta, la experiencia de que «nunca falta un can nunha merenda» y de que, en toda ocasión con algo que lamentar o que celebrar, nunca se nos ahorra ni perdona tonto que tercie para que sepamos que hay poco que celebrar o nada que lamentar.
Érase una vez un señor que tenía que ir al Parlamento a dar cuenta e informe del monte Gaiás (¡el de irás y no volverás!) y, me temo que con indicaciones digitales ¡y genitales! de arriba, dejó mareadas a todas las pocas perdices que nos quedan, dedicando tres horas y media a informar sobre 30 de 2.712 facturas de su (in)competencia y dejando todo lo demás en blanco. Sin tener un servidor mayores dudas sobre las ganas de amolar -una variante más de la tontería de ocasión- con que interpelaron (PP) al que mareó las perdices todas habidas y por haber, he de admirar al tonto de ocasión (BNG) que echó un capote al mareador de perdices por haber sufrido nada menos que la «sesión de tortura», etcétera, etcétera. El resto, el fondo, la forma... no vale la pena comentarlos. Si acaso, y haciendo memoria del disparate que es el Gaiás, hagamos también memoria de aquello otro tan gallego que también podría ser celta: «Nin pidas a quen pediu, ni sirvas a quen serviu». Mis lectores son listos como ajos y me entienden... No hay nada como subirse al machito para tener nuevas panorámicas...
Érase una vez un Rajoy que descuidó el micrófono abierto con la chorradilla menuda de que tenía un coñazo de desfile, etcétera. Érase otra vez una Leire Pajín, supongo que Mental de segundo apellido, que aprovechó la ocasión para vibrar por la Patria y las Fuerzas Armadas y el Estado y, de paso, susurrarle al indiscreto Mariano que no dé la vara al Gobierno... Y aquí, con una Psicoleirepajinología, podrían empezar mis definitivas Obras Completas, pero en estos momentos (y en otros) entre Leire Pajín y la Hidronimia Galaica Prerromana ya tengo muy hecha mi elección y la de mi tiempo. A otra cosa.
Érase una vez una simple y forofa de por allá que le fue a Mac Cain en el mitin con el cuento de llamar, o si prefieren, insultar y descalificar a Obama como «árabe». Y Mac Cain le dio el corte y puso las cosas en su sitio, pero ¡vaites, vaites! esta vez la ocasión era de tontos corales, un fuenteovejuna de mentecatos que abuchearon a Mac Cain por atreverse a que su adversario no es otra cosa que su adversario.
En fin, los tontos brotan con ocasión o sin ella. ¡Éche o que hai!
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