El camino más antiguo para cruzar un río

Jorge Lamas Dono
jorge lamas VIGO / LA VOZ

COVELO

Pontellas, poldras o pasos denominan a las construcciones más simples para salvar corrientes

16 mar 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

La necesidad diaria de cruzar pequeños ríos llevó a hombres y mujeres del pasado a colocar piedras en sus recorridos habituales. Ocurrió, según explican algunos expertos, desde el Neolítico, pero la solución continuó empleándose hasta tiempos recientes. Algunas de aquellas construcciones todavía existen porque el método continuó siendo válido para cruzar orillas sin necesidad de tender costosos puentes.

En el área de influencia de Vigo se pueden encontrar estos elementos, que reciben nombres tan variados como poldras y pasadeiras, en gallego, o simplemente pasos. En este recorrido se pueden añadir también las pontellas, que son rudimentarias pasarelas de piedra por las que también se podían atravesar los ríos con carros y cabalgaduras. Todos esos elementos son muy utilizados hoy en día por los excursionistas, que, prácticamente, ya son los únicos que mantienen abiertos los senderos en los que se encuentran estos antiguos métodos para salvar corrientes de agua. Lo que no han perdido es un atractivo aire romántico y aventurero que, en muchos lugares, se ve acentuado por un entorno de exuberante naturaleza.

En el recorrido del río Tea se localizan algunos de los pasos más conocidos del área viguesa. En el límite entre los municipios de Covelo y de Mondariz está la poldra de Lourido. Esta incluida en la ruta de once kilómetros de la senda AQA. Es realmente, espectacular la secuencia de pasos, algo elevados, y pulidos por el agua, lo que puede hacerlos peligrosos en la temporada en la que el río va crecido.

Río abajo, ya en Mondariz, se encuentra otro de los pasos conocidos de la zona, el de Tatín, en las proximidades de Outerelo. Sus piedras son menos altas que el anterior, pero presenta una considerable longitud. Tiene en sus aledaños un molino de agua al que se puede acceder para conocer algunas de sus piezas.

En Covelo, sobre el mismo río Tea, se encuentran los pasos de Casteláns, también denominados de A Costa o de As Pereiras, como se indica en la página web de Galicia Máxica (www.galiciamáxica.eu, que han cedido algunas fotografías que ilustran esta ruta por el patrimonio del sur de la provincia). En ese sitio web destacan de estos pasos el gran desgaste que presentan las piedras que lo componen, lo que da una idea de la gran antigüedad que presenta esta rudimentaria forma salvar una corriente de agua. «Los pasos de A Costa era la única forma de atravesar el Río Tea desde As Pereiras hacia la iglesia de Casteláns hasta hace unos 200 años, cuando se debió construir el puente ya centenario y sin uso que cruza el río Caraño, situado más al oeste para luego cruzar el Tea por Ponte de Mera. Sin embargo para ello debían dar un buen rodeo y por eso los pasos continuaron aún en uso hasta el siglo XX», explican desde Galicia Máxica.

Una referencia bibliográfica imprescindible para seguir el rastro histórico de estos elementos es el libro Poldras, Pasos, Pasaderas…Reminiscencias del Neolítico, de Maximino Fernández Sendín. En él, el autor señala que solo en el Concello de Covelo hay doce pasos, y que el Tea es uno de los ríos gallegos con mayor número de este tipo de construcciones. Otro de los pasos de Covelo es el de A Pereiriña. Es un lugar extraordinariamente bello situado junto al regato de Tuxedo. La poldra es muy singular porque está formada por seis bloques de un tamaño poco habitual en este tipo de elementos. Junto a estos pasos hay un molino de agua.

En el río Verdugo, a pocos kilómetros de Ponte Caldelas, se encuentran los pasos de A Fraga. Las primeras piedras están ya muy desgastadas, mientras que las últimas fueron reparadas porque ya no cumplían su función.

Más seguridad aportan las pontellas, pequeños puentes formados con losas sobre pilares. En todo el sur de la provincia son numerosos los ejemplos de este sencillo puente. Cerca de la playa fluvial de A Laxe, en Fornelos de Montes, se encuentra una pontella de un solo vano, que forma parte de un hermoso conjunto etnográfico y natural. En ese mismo municipio se sitúan las pontellas de Estalga, en Fonte Uceira, y la del río Couñago. Esta última presenta cinco vanos y formaba parte de la ruta que empleaban los arrieros que iban desde Ribadavia a Pontevedra. La web de Galicia Máxica la data en el siglo XVIII. La primera presenta la peculiaridad de tener una altura mayor de lo habitual. Está muy cerca de la cascada de Coto Grande.

En el municipio de Oia, sobre el río Tamuxe, también se encuentran varias pontellas. La más conocida es la de Loureza. Tiene varios siglos de antigüedad, pero ha sido reformada. Estaba en la ruta de aproximación al monasterio.

En Covelo hay también varias pontellas, como es el caso de la que se encuentra en Salcedo. Presenta un deficiente estado de conservación.

En el río Aboal, afluente del Tea, volvemos a encontrar un ejemplo de pontella dentro de Mondariz. En este caso, experimentó una remodelación en su parte destinada al paso. Y en el paseo fluvial que enlaza Mondariz y la villa termal se puede apreciar la pasarela de A Poeira, con un firme de grandes losas de granito y un ancho considerable para lo que es habitual en este tipo de construcciones.

Mouriscados

Y sobre el río Xabriña, en Mouriscados, se encuentra una combinación de puente y pontella. El puente, de poca altura, tiene un arco, ligeramente apuntado, y la pontella actúa como plataforma de acceso al puente. El conjunto es de bella factura.

En el principal afluente del río Lagares, el Eifonso, se puede ver, sin salir del municipio de Vigo, una pequeña pontella en la ruta de ascenso a la ermita de Os Ramallos. En ese mismo río, pero en Xeme, Bembrive, se puede apreciar otra, aunque de mayor tamaño, junto a unos molinos de agua.