Dos décadas sin peatonalizaciones integrales en Vigo pese a su gran aceptación

María Jesús Fuente Decimavilla
maría j. fuente VIGO / LA VOZ

VIGO

XOAN CARLOS GIL

Casco Vello, O Calvario y plaza de la Independencia confirman el éxito

13 feb 2022 . Actualizado a las 21:15 h.

Dos décadas después de las peatonalizaciones integrales que cambiaron por completo la cara de tres zonas de Vigo, no se ha vuelto a repetir ninguna actuación de este tipo en la ciudad. Con el gobierno de Corina Porro y los sucesivos de Abel Caballero (PSOE) se apostó por el modelo de humanizaciones parciales, de la Alameda a Ronda de Bosco y con cientos de calles de por medio, con renovado y ampliación de aceras, pero sin llegar a cortar el tráfico.

El tiempo ha confirmado el éxito de las intervenciones ejecutadas en el Casco Vello, O Calvario y la plaza de la Independencia, que supusieron un revulsivo. Las peatonalizaciones no estuvieron exentas de polémica en su momento, cuando se llevaron a cabo, por las molestias que suponían las obras y la incertidumbre que generaron entre muchos comerciantes.

El grupo del BNG fue, desde el gobierno municipal, el que impulsó las humanizaciones integrales de 1999 al 2003, lo que le obligó a lidiar con no pocos enfrentamientos, la mayoría de ellos procedentes de un sector del comercio. Por el contrario, la mayoría de los vecinos ya pedían a voces la retirada de los vehículos. El entonces concejal responsable del barrio histórico, Santiago Domínguez, se empeñó en eliminar los coches de todo el Casco Vello.

XOAN CARLOS GIL

«Ahora mismo es impensable volver a tener tráfico. De aquella hubo personas que no querían, pero el barrio ha ganado en calidad de vida, ha sido una cosa muy buena, es indiscutible. Nadie se imagina ahora las calles Oliva, Palma y Real o la plaza de la Constitución con tráfico», comenta Fiz Axeitos, portavoz de la asociación de vecinos del Casco Vello. Otra cosa, dice, es que todo el mundo lo respete. Cita el ejemplo de conductores que atraviesan el barrio sin ser residentes o que estacionan ocupando el espacio que le correspondería a otro vecino. En la actualidad, con motivo de los cortes de tráfico por las obras de la Porta do Sol, los residentes en Poboadores y Chao se ven obligados a entrar por espacios peatonales.

Un tema en el que se mejoró es en la sustitución de los pivotes al cambiarlos por cámaras. Por el contrario, la carga y descarga no siempre tiene lugar en el tiempo acotado para este fin, debido a la concentración de locales de hostelería. «Es lo que tiene el monocultivo», indica con ironía Axeitos, quien apunta que se trata de un problema general de la ciudad. 

Urzaiz

Otra de las peatonalizaciones que cambiaron la vida del barrio fue la de O Calvario, con la retirada de vehículos de la parte alta de Urzaiz. «Fue un trabajo intenso en su día con muchas dificultades y la incertidumbre que suponen los cambios. No sé qué hubiese sido de O Calvario sin la peatonalización. Todo lo que se diga es poco. Estamos contentos, satisfechos y felices», comenta la presidenta de los comerciantes del barrio, Encarna Álvarez. Reconoce que, de seguir como estaban, con coches y aceras estrechas, no podrían organizar todo lo que celebran ahora en la calle, como actividades y mercadillos. «Toda actividad gira ahora en torno a la calle peatonal, es un punto caliente que potencia no solo ese vial, sino todo el entorno», dice. Entiende que el gobierno del nacionalista Lois Castrillo fue valiente y admite que cuando el concejal Xabier Toba le puso sobre la mesa el proyecto, recién llegada ella a la presidencia de los comerciantes, pensó que era fabuloso, pero dudó de que fuesen capaces de llevarlo adelante al ser una gran transformación para la zona. «Hubo muchas dificultades, pero todo valió la pena», afirma Encarna Álvarez.

XOAN CARLOS GIL

El tercero de los barrios que tuvo una peatonalización no exenta de polémica fue el de As Travesas. En este caso, la iniciativa se centró en la plaza de la Independencia. Con la opinión favorable de los vecinos, el ruido llegó de un sector de los comerciantes y de la oposición municipal, entonces ejercida por el Partido Popular. Para comprobar la acogida que ha tenido el proyecto no hay más que darse una vuelta por este espacio. En la actualidad no cabe un alfiler. Cierto es que con el tiempo se han ido añadiendo vegetación y complementos, lo que ha restado holgura a la plaza.

«Al principio había miedo y, al final, ya se ve que la gente está satisfecha. La aceptación ha sido del cien por cien. Sin duda ganó mucho y los locales se han revalorizado. Fue todo un éxito», explica Víctor Fernández Misa, representante del comercio de As Travesas

Los parques

Entre las peatonalizaciones que ningún gobierno local se ha atrevido a afrontar figuran las de los parques vigueses de Castrelos y O Castro. Y eso que al concejal nacionalista Xoaquín de Acosta le rondaba la cabeza, sobre todo en lo que se refiere a Castrelos, en el que llevó a cabo algunas restricciones. Tal vez porque se movía a pie y en bus, el tráfico y el transporte público fueron sus máximas prioridades.

A día de hoy, los vehículos siguen circulando por ambos espacios y a ningún político se le ha ocurrido emular al Retiro madrileño para convertirlos en peatonales. O Castro sigue siendo el aparcamiento gratuito más grande de la ciudad y, de momento, las acciones se han centrado sobre todo en la retirada de árboles para dar más visibilidad a las murallas y en la limpieza de estas. Hay pendiente, eso sí, una musealización.