Siete de cada diez españoles, a favor de que se prohíba fumar en las terrazas

La Voz

SOCIEDAD

MARCOS MÍGUEZ

División entre los hosteleros gallegos: de los que ya han implantado por su cuenta la medida a los que la consideran un ataque directo

23 may 2023 . Actualizado a las 20:12 h.

Solo tres comunidades autónomas mantuvieron tras la pandemia la prohibición de fumar en las terrazas de los bares y restaurantes: Valencia, Aragón y Baleares. El resto dejó en manos de cada establecimiento la decisión de permitir o no el tabaco, y fueron muchos lo que a lo largo y ancho del país, aprovechando la coyuntura, extinguieron los ceniceros de sus mesas exteriores. No los suficientes, cree una amplia mayoría de los españoles. Siete de cada diez quiere que el cigarro quede tajantemente prohibido en la terraza, según la encuesta sobre tabaquismo de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC), presentada este martes en Madrid, que este año ha batido récord de participación con 9.711 ciudadanos consultados. Más del 90 % se mostraron a favor de ampliar los espacios sin humo, un 5 % más que en el sondeo anterior.

El 85 % de los no fumadores y el 71 % de los exfumadores tienen clarísimo que no quieren que el cliente de al lado les exhale sustancias tóxicas cada vez que salen tranquilamente a comer o a tomar algo a una terraza, pero tampoco les hace gracia el tema a tres de cada diez consumidores habituales de tabaco e incluso rechazan los pitillos en el servicio exterior de mesas los fumadores ocasionales, cuyo consumo se relaciona a menudo con las salidas a estos establecimientos.

El 81,7 % de los encuestados prohibirían además fumar en los alrededores de los centros educativos, el 70 % en las paradas de bus, hasta el 60 % en las playas y el 47,2 % en el interior de los coches. Se calcula que en España mueren cada año 50.000 personas por causas atribuibles al tabaco, según la Encuesta Europea de Salud del 2020, porque los cigarrillos también matan aunque no se consuman. Casi nueve de cada diez españoles están expuestos a humo en diferentes situaciones de su vida diaria, sobre todo en terrazas (74,4 %). También, en actividades lúdicas al aire libre (45,8 %), cuando esperan en la parada del autobús (34,3 %), en la cola para acceder a algún local (36,7 %) y a la entrada de los colegios e institutos (13,6 %). Los que más, de 19 a 34 años. Y además es que en España se empieza a fumar pronto.

El 20 % de los chicos de entre 14 y 18 años ya consumen tabaco, sobre todo a través de dispositivos como cigarros electrónicos o vapeadores, y hasta un 7,5 % de los adolescentes mezclan tabaco y cannabis. Los inhaladores con sabores y las cachimbas no solo son perjudiciales por sí mismos, advierte la encuesta, sino que además ejercen de puerta de entrada al consumo de tabaco.

¿Y la ley de Sanidad?

La ampliación de la ley antitabaco del Gobierno lleva meses haciéndose de rogar. Su principal iniciativa es imponer un empaquetado genérico con el objetivo de reducir su atractivo, pero los sondeados por la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria creen que sería mucho más eficaz insistir en la sensibilización a través de los colegios y los medios de comunicación, aplicar sanciones por tirar colillas al suelo y eliminar publicidad encubierta en cine, televisión e incluso en las cuentas de influencers en las redes sociales. Más de la mitad de los españoles creen que también funcionaría aumentar el precio del tabaco. Desde la semFYC lamentan el «desconocimiento» de la población general acerca del empaquetado neutro, pese a que es «una de las medidas que mayor impacto tendría en la disminución de la prevalencia.

«Por que nas mesas está mal facelo e a un metro, de pé, non?»

División de opiniones entre los empresarios gallegos. Desde Santiago, Thor Rodríguez, presidente de la Asociación Hostelería Compostela, asegura que cualquier normativa a favor de la salud general será bien recibida, eso sí, siempre que sea clara. «En otras ocasiones se tomaron medidas contra el tabaco y la gente hizo inversión [se adaptaron zonas para fumadores] que luego no valió para nada», recuerda. De hecho, apunta, en la capital gallega ya hay muchas terrazas libres de humo. Hace recuento: «En la de A Horta do Obradoiro está prohibidísimo fumar, entre otras cosas porque tener una mesa al lado que está emitiendo humo afecta a la experiencia gastronómica. O Sendeiro tiene una política similar, pero solo en el momento de las comidas, y El Delito tienen habilitada una pequeña zona para fumadores, pero no permite fumar en el momento de comer». Y son locales con éxito, dice, los clientes siguen acudiendo aunque al llegar tengan que guardar la cajetilla.

«Tomamos la decisión a la vuelta de la pandemia, nos pareció el momento adecuado —explica Kike Piñeiro, de A Horta do Obradoiro— . Somos colaboradores de la Asociación Contra el Cáncer de Santiago y decidimos liberar de humo el espacio del jardín y huerta, incluso también por los niños, para que no vean fumar»

«Un ataque á hostalería»

Cheché Real, presidente de los hosteleros gallegos, ve sin embargo esta solución como un ataque directo al sector. «Nós non percibimos ningún tipo de mala convivencia entre fumadores e non fumadores nas terrazas, son espazos abertos, públicos, non hai incidencias», sostiene. Y plantea: «Por que na superficie que ocupa a terraza estaría mal fumar e a un metro de distancia, de pe, non? Por que esa manía de perseguir á hostalería? —continúa—. Se me din, vaise prohibir fumar no exterior de maneira xeneralizada, pois vale. Pero que se prohiba so en determinados sitios non o entendo».