Carlos Diéguez, catedrático de Fisiología, experto en obesidad: «Estamos diseñados para engordar»

SAN XOÁN DE RÍO

Pilar Canicoba

El flamante académico cuenta que eligió Medicina para evitar los laboratorios en los que finalmente ha pasado la mayor parte de su vida profesional

28 nov 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Carlos Diéguez (San Xoán de Río, 1955) es uno de los científicos que más sabe sobre obesidad en España. Amable, un poco socarrón, muy ocupado, tras la conversación lo que de verdad me apetece es ir a comer con este señor que, desde hace unos días, es nuevo miembro de la Real Academia Galega de Ciencias.

—Le habrá hecho ilusión entrar en la Academia.

—Ilusión, seguro, pero realmente fue una sorpresa porque no sabía ni que estaban considerando esa posibilidad.

—Hombre, es usted una autoridad.

—Hay mucha gente que hace investigación en medicina de alto nivel en Galicia. Podía ser yo, pero hay otra gente al menos con los mismos méritos.

—¿Por qué comemos tanto?

—Hay varias respuestas a esa pregunta. En primer lugar, para recuperar calorías. Cuando el cuerpo detecta que ha perdido energía siente hambre. Ese es el componente homeostático. Luego está cuando vas a comer a casa de tu abuela y está todo riquísimo. Cuando estás lleno y crees que no puedes más, aparece tu tarta favorita. Te la comes porque sabes que te va a provocar placer.

—¡Ay, ese placer!

—Hay otros factores añadidos. Si vas a comer con unos amigos que comen mucho, tú también comerás más de lo normal. Y a la inversa. Si vas a un restaurante lleno y con mucho ambiente comerás más que si hay poca gente. Hay muchos factores que regulan que comamos más o menos en determinado momento.

—El estímulo está por todas partes.

—Bueno, si a usted le gusta mucho el chocolate, la recomendación sería que no pasara por la zona del chocolate. Y que en casa lo tuviera en un cajón, no a la vista.

—Con la cantidad de adictos que hay al chocolate.

—Cuando hay una sustancia que genera adicción se puede prohibir, pero no se puede prohibir... la mantequilla, por ejemplo. Los problemas están en el exceso, que provoca comorbilidades. Y estamos hablando de tres millones de muertos cada año a nivel mundial y una expectativa de vida disminuyendo en las personas obesas... Es un problema real de salud.

—Hay un componente genético, ¿no?

—Sí. En la alteración de un único gen pueden ser alrededor de un 10 %. Y después está la herencia poligénica, que está en el 40 % de la obesidad.

—Hay quien se pregunta por qué engorda tanto.

—Pues es muy fácil: porque estamos diseñados para engordar y retener energía cuando hay disponibilidad de alimentos. Antes no había todos los días. El pescador que se veía condicionado por el estado del mar pasaba varios días casi sin comer, así que su supervivencia dependía de la cantidad de energía que podía retener mientras los alimentos estaban disponibles. Ahora tenemos alimentos disponibles, pero no hacemos ejercicio físico para conseguirlos, así que todo ayuda a aumentar el peso corporal.

—Hace un par de generaciones, estar gordo era sinónimo de salud.

—Porque estar gordo facilitaba la supervivencia cuando venía la hambruna.

—Viene la Navidad, el festival del exceso.

—¡Buf! En un estudio que se hizo hace pocos años se concluía que con la Navidad aumentábamos nuestro peso en tres kilos. Y eso no es una buena noticia en la mayoría de la gente. En muchos casos es el paso del sobrepeso a la obesidad y, una vez ganados, a muchos le resulta muy difícil perderlos. Y si cada año ganamos tres kilos, eche usted la cuenta.

—Hay fármacos que ayudan a no engordar.

—Sí. Fueron desarrollados para tratar la diabetes y funcionan muy bien. Hacen que comamos menos y disfrutemos menos de la comida. Ahora hay una escasez mundial porque las fábricas no dan abasto a producirlos. Y es un problema porque hay muchos diabéticos que necesitan el fármaco y no lo consiguen.

—¿Y usted, cómo combate el exceso de peso?

—Procuro comer de forma controlada y hacer los 10.000 pasos sí o sí. Una rutina de ejercicio diario es muy beneficiosa.

PACO RODRÍGUEZ

—Hace un tiempo se puso de moda eso de los fofisanos. Están gorditos pero no enfermos.

—Eso no es algo que acepten la mayoría de los expertos. Se suele decir que no hay una persona sana sino un paciente mal explorado. Ese concepto sale porque hay gente obesa que tarda mucho en manifestar las complicaciones de salud y otros lo muestran mucho antes. Eso ha creado cierta confusión.

—¿Celta o Dépor?

—Por razones culturales (soy de Ourense) Celta. Pero me cae bien el Deportivo.

—¿Qué hace con su tiempo libre?

—Leo, paseo y dedico tiempo a no hacer nada. Me gusta ir a comer con amigos y, eventualmente, algún viaje. Mi mes de vacaciones lo paso en Praia América.

—Defínase en pocas palabras.

—Un poco obsesionado con el trabajo, bastante relajado, no me altero fácilmente, con cierto sentido del humor y satisfecho conmigo mismo y con la sociedad en general. Soy todo lo contrario a una persona cabreada.

—Y Galicia ¿como es?

—La apreciamos menos de lo que deberíamos. Tenemos las mejores playas y la Galicia profunda es brutalmente bella. Y disponemos de una buena cultura y una historia que nos sirve de referente. Eso es muy importante.

—¿Qué tal en la cocina?

—Tengo un acuerdo con mi señora que es muy ventajoso para los dos: ella cocina, porque es muy buena cocinera, y yo me hago cargo de todo lo demás. Yo hago huevos fritos y poco más.

—De pequeño, ¿qué quería ser de mayor?

—Futbolista, ja, ja. Era lo que quería, aunque las cosas fueron cambiando poco a poco. Al final tuve que decidir entre Medicina y Química y, como no me veía en un laboratorio, hice Medicina. Y acabé trabajando en un laboratorio, prácticamente toda mi vida.

—Si le hicieran presidente del Gobierno, ¿cual sería su primer decreto?

—No me veo capacitado. El primer decreto sería entonces uno para delegar las máximas atribuciones posibles en los ministros.

—Un lugar favorito.

—San Xoán de Río. Y Praia América.

—Una canción.

Stairway to Heaven, de Led Zeppelin.

—¿Lo más importante en la vida?

—Disfrutar de cada minuto. Apreciamos poco lo que debemos disfrutar mientras tenemos buena salud. Yo me lo recuerdo cada día cuando me levanto.