Un nuevo espacio para «leer la tierra» y meterse en la piel de los arqueólogos

B. Antón FERROL

FERROL

Con motivo de la inauguración de la muestra «Orixes II», el arqueódromo se presentó a las autoridades el pasado viernes; en la imagen, el cajón con las réplicas, que serán cubiertas con arena para que los niños las puedan desenterrar
Con motivo de la inauguración de la muestra «Orixes II», el arqueódromo se presentó a las autoridades el pasado viernes; en la imagen, el cajón con las réplicas, que serán cubiertas con arena para que los niños las puedan desenterrar CEDIDA

El nuevo «arqueódromo» de Ferrol se estrena este viernes en el Torrente Ballester con la visita del primer grupo de escolares

24 ene 2024 . Actualizado a las 11:17 h.

En el nuevo «arqueódromo» del centro cultural Torrente Ballester de Ferrol los niños podrán conocer a pioneros de la arqueología como Howard Carter, descubridor de la famosa tumba de Tutankamón, o Emiliano Aguirre, paleontólogo ferrolano que sacó a la luz el yacimiento de Atapuerca. También descubrirán las excavaciones arqueológicas que ha llevado a cabo la UDC en países como Siria y Palestina. Pero seguramente con lo que más disfrutarán será desenterrando los huesos y objetos que se ocultan bajo la arena en el miniyacimiento que se recrea en la sala: desde un torques y cerámica castreña hasta una tumba del reino suevo, pasando por monedas o restos de una casa de época romana. «Por supuesto no son reales, sino réplicas, pero están tan bien hechas que algunas parecen de verdad. Los niños lo van a pasar fenomenal», comenta entusiasmada Lucía Brage, doctora en Protección del Patrimonio Cultural.

Ella será la encargada de guiar a los niños en este nuevo espacio didáctico —único en Galicia por su carácter permanente—, que ha sido creado al abrigo de la Cátedra de Arqueología y Educación Patrimonial de la Universidade da Coruña (UDC) y el Concello de Ferrol, que también promueve la excavación del castro de Esmelle. «En una sociedad en la que los niños están tan enganchados a las pantallas y al mundo digital, este espacio reivindica el trabajo manual como medio para acercarnos al pasado y esperamos que sirva también para despertar futuras vocaciones por la arqueología y la historia», apunta Juan Luis Montero Fenollós, profesor de la UDC y director de la cátedra.

El «arqueódromo» se estrena el día 26 de enero con la primera visita de un grupo escolar —una treintena de estudiantes de primero de la ESO del colegio Cristo Rey—, y a partir de entonces, abrirá todos los viernes en período lectivo, de manera totalmente gratuita. La acogida, según asegura Lucía Brage, ha sido «buenísima» y desde el primer momento en el que se anunció la iniciativa «el teléfono no dejó de sonar». «Ya lo tenemos casi todo reservado hasta finales de mayo, aunque todavía quedan algún día suelto en febrero y marzo y también tenemos huecos para junio», advierte.

Pero, ¿en qué consistirá la visita al «arqueódromo»? Brage explica que la sesión durará una hora y cuarto y comenzará con una aproximación a la arqueología, para que los niños sepan que esta ciencia no consiste solo en descubrir «tesoros», sino también en «leer la tierra», «poner los objetos en su contexto histórico» y «descubrir lo que nos pueden revelar del pasado». Después, los escolares excavarán con pequeñas palas y brochas en el cajón de arena del «arqueódromo» (a cada uno se le asignará una cuadrícula), donde se encuentran ocultas las réplicas de los objetos de distintos períodos. Y tras hacer un croquis de su hallazgo in situ y dejar registrada su posición, pasarán a un pequeño laboratorio para analizar las piezas, y con ayuda de unas fichas, «intentar ponerlas en su contexto histórico».

La exposición «Orixes II», sobre las excavaciones del castro de Esmelle, se puede visitar en el Torrente
La exposición «Orixes II», sobre las excavaciones del castro de Esmelle, se puede visitar en el Torrente ELOY TABOADA

Además, tras el trabajo de campo en el «arqueódromo», el grupo de escolares también podrá participar en una visita guiada a la exposición Orixes II, que fue inaugurada el pasado viernes en el Torrente Ballester.

La muestra saca a la luz los resultados de la primera campaña de excavaciones llevada a cabo el pasado verano en el castro de Esmelle, otro de los «proyectos estrella» de la Cátedra de Arqueología junto con la puesta en marcha del «arqueódromo». A través de seis paneles explicativos, algunas de las piezas halladas y un audiovisual, Orixes II reivindica la recuperación de esta joya patrimonial, olvidada bajo la vegetación durante siglos, que la cátedra aspira a seguir excavando durante los próximos años para convertirla en un «gran parque arqueológico».