Los hogares consumen hasta un 10 % menos de alimentos debido a la subida de precios

clara alba MADRID / COLPISA

ECONOMÍA

ALBERTO LÓPEZ

La producción de la industria agroalimentaria cayó casi un 3 % en el 2023 por la escala inflacionista y los efectos de la sequía

24 abr 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

El actual ciclo inflacionista no solo ha provocado que las familias españolas midan al milímetro su presupuesto diario para compaginar el pago de facturas o de la hipoteca con una cesta de la compra cada vez más cara. La subida de precios ha derivado en una caída del 10 % en el consumo de alimentos en los hogares en términos de volumen, hasta los 22.310 millones de kilos, según datos de la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB).

«Los índices de consumo son un reflejo de cómo la situación inflacionaria ha penalizado a las familias», indican desde la patronal. Es más, el gasto acumulado en estos productos entre y noviembre (últimos datos disponibles) se ha mantenido estable en 66.371 millones de euros, pero el gasto per cápita, en torno a los 1.410 euros, sí refleja una caída del 1,26 % respecto al mismo período del año anterior.

Pese a la reciente moderación de la inflación de los alimentos —que cerró marzo en el 4,3 %— llenar el carro de la compra sigue siendo más caro que hace un año. Y la preocupación es que el cambio de hábitos del consumidor y la preferencia por productos más baratos y con menos frescos en la dieta diaria termine por acoplarse para siempre.

Impacto en el sector

En todo caso, la principal preocupación del sector no es esta caída del consumo, anticipando que parte del mismo se podría haber desviado hacia otros canales fuera del hogar, como el hostelero. Lo que más pesa sobre la industria es el descenso de la producción que, como explicó ayer el director general de FIAB, Mauricio García de Quevedo, cayó un 2,6 % en el 2023. Es el primer descenso desde el 2020, un año excepcional marcado por el impacto de la pandemia en esta actividad. Y habría que remontarse al 2013, justo hace un decenio, para observar una caída anterior. «Este retroceso es el resultado de la influencia inflacionaria en los costes de la industria, combinado con una debilidad en las exportaciones y la demanda interna que se ha agudizado por los episodios de sequía prolongada en España», advierten desde FIAB.

Precisamente, la sequía comienza a ser foco de preocupación de esta industria que tiene en el agua una materia prima vital. Esta misma semana, el productor de vinos espumosos y cava Freixenet ha anunciado un ERTE para 615 trabajadores que comenzará a aplicar en mayo.

Ya en el 2023 el número de empresas activas en este sector cayó un 6,5 % hasta contabilizar un total de 28.335. Los cierres se concentraron sobre todo en las más pequeñas. Es decir, las que tienen más complicado afrontar un marco de altos costes productivos muy desfavorable.

«La difícil situación global ha dibujado un escenario muy tenso para el desarrollo del sector, confirmando en 2023 los indicios de desaceleración», remarcó el director general de FIAB.