Los alimentos se encarecen a un ritmo del 4,3 %, el más bajo en dos años

Sara Cabrero
S. Cabrero REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

EFE / Antonio Garcia | EFE

A pesar del frenazo generalizado, el aceite de oliva sigue desbocado y sube un 70 %

12 abr 2024 . Actualizado a las 19:30 h.

Un mes más, el índice de precios de consumo (IPC) parece augurar que lo peor de esta crisis inflacionista en la que llevamos inmersos más de tres años ha quedado atrás. De un tiempo a esta parte, la inflación general (la que tiene en cuenta absolutamente todos los productos que conforman la cesta, como la energía o la vivienda) venía ya demostrando un importante enfriamiento. Con algún susto, eso sí. Porque a pesar de que la estela ha sido básicamente bajista, por el camino se ha registrado algún repunte. Eso es precisamente lo que ha sucedido en el mes de marzo, último del que el Instituto Nacional de Estadística (INE) tiene datos. El IPC general en términos interanuales (el que compara un mes con el mismo del año anterior) repuntó en marzo al 3,2 %, frente al 2,8 % que se había contabilizado en febrero.

Detrás de esta subida registrada ahora se encuentra la retirada de parte de las medidas de apoyo puestas en marcha por el Gobierno para combatir el impacto de la inflación. Y es que las últimas cifras están muy relacionadas con la subida del IVA de la luz, que llevaba reducido desde junio del 2021 y que ahora ha vuelto a su tipo habitual del 21 %.

También han puesto su granito de arena en este alza los carburantes para vehículos personales (es decir, la gasolina o el diésel), que llevan varias semanas en ascenso en los monolitos de las gasolineras. De hecho, según el último Boletín Petrolero de la Unión Europea, el litro de gasolina —que se vende a una media de 1,66 euros— ya suma su duodécima subida consecutiva y regresa a niveles de mediados del pasado octubre. El diésel, por su parte, cuesta ahora cerca de 1,551 euros el litro, un 0,7 % más que hace una semana.

Galicia, la tercera mayor alza

En Galicia, el IPC general subió al 3,5 % en marzo, lo que lleva a la comunidad a situarse como la tercera con una mayor tasa de todo el territorio, solo superada por Extremadura (3,6 %) y Canarias (3,5 %).

Bucear por los datos detallados del conjunto del país permite toparse con varias buenas noticias. Es el ejemplo de los alimentos, cuyo precio —después de llegar a registrar incrementos superiores al 16 %— empieza a mostrar signos de frenazo. En el mes de marzo, la inflación de las viandas bajó al 4,3 %, su menor ritmo de avance en más de dos años, desde noviembre del 2021. Y esto supone que, en el último año, la tasa referente solo a los alimentos se ha reducido en más de 12 puntos.

Tal y como reflejan los datos del INE, este descenso tiene varios protagonistas. En primer lugar, las legumbres y hortalizas que mientras que en marzo del 2023 experimentaban un importante encarecimiento, en el mismo mes de este año han bajado sus tiques de manera importante (más de un 9 %, concretamente). También le ha sentado bien al índice lo sucedido con la carne, que a pesar de subir un poco en el mes de marzo, no lo hizo con tanta virulencia como hace doce meses, lo que también ha contribuido a reducir el encarecimiento generalizado de la partida referente a la comida. La carne de vacuno, por ejemplo, sube ahora un 2,8 %, pero es que hace 12 meses lo hacía a un ritmo del 13 %. Otro caso parecido es el del porcino, que registra ahora un alza del 6,4 %, mientras que en el mismo mes del año pasado se encarecía casi a un 20 %.

El verso suelto en este frenazo generalizado de los alimentos es el aceite de oliva, que sigue registrando incrementos de récord. Así, en marzo, su precio experimentó una escalada del 70 % interanual, mientras que si se compara la etiqueta actual con la que se encontraba en los lineales en enero del 2021, las botellas de este oro líquido han subido un 200 %.

A la inversa se han comportado otras grasas como los aceites vegetales. Que hace un año veían subir su precio un 7,2 % y, hoy en día, registran un descenso del 22 %. Es decir, el aceite de girasol o semejantes se han abaratado en los últimos doce meses.

Sigue a la baja la subyacente

También ha seguido bajando en marzo la inflación subyacente, la tasa que permite analizar de forma más clara y precisa la evolución de los precios al excluir de su cómputo los alimentos y la energía, las dos partidas más volátiles de la lista. Esta tasa se queda en marzo en el 3,3 %, dos décimas por debajo del nivel de febrero y, lo que es más interesante, se convierte en el menor registro en dos años. Y hay más buenas noticias, porque ya solo está una décima por encima de la inflación general, una muestra más de que lo peor de esta crisis parece haber pasado.

«Los datos de inflación siguen reflejando la capacidad de la economía española de compatibilizar el mayor crecimiento económico entre los principales países de la zona euro», resaltó ayer el Ministerio de Economía.

La mitad de las familias no pueden comprar carne o pescado frescos

El esfuerzo económico que requiere pertrechar hoy en día la despensa familiar es sustancialmente mayor al de hace solo cuatro años. Esta misma semana, un estudio de Kantar apuntaba que el coste de la cesta de la compra de los productos más básicos para una familia hoy en día se ha incrementado casi un 50 % con respecto a los registros que había en el 2019, a las puertas de la crisis provocada por la pandemia. Así, comprar aceite, arroz, café, detergente, galletas, leche, pasta y yogur, suponía abonar por aquel entonces 20,13 euros. El mismo gesto requiere hoy dejarse en la caja del establecimiento casi 30 euros.

Y hay familias para las que ese sobreesfuerzo es un auténtico quebradero de cabeza. Según el último índice de solvencia familiar elaborado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), uno de cada diez hogares asegura que le resulta muy difícil poder pagar la comida y el 50 % de las familias españolas ya admiten tener serias dificultades para comprar carne o pescado frescos. También es un lujo para muchas casas poder poner sobre la mesa otros alimentos básicos como frutas y verduras: un 41 % dicen que este gasto es difícil o incluso imposible de afrontar; mientras que a un 38 % también les supone un esfuerzo extra llenar la nevera con pan, pasta, aceite o lácteos.

«Según los datos, en el 2023 la mitad de las familias españolas tuvieron dificultades para afrontar los gastos relacionados con su vivienda como pagar la hipoteca o el alquiler. Y también es un reto pagar los suministros o la calefacción, aunque el precio de la energía se haya moderado en los últimos tiempos», explican los responsables de la OCU.

Y del ahorro, mejor ni hablar. Tres de cada cuatro hogares españoles tienen una nula capacidad de ahorro y solo el 7 % pueden meter en la hucha parte de sus recursos de forma relajada.