Los 50 años del banquete de genios de Hollywood con Luis Buñuel

Suso Varela Pérez
suso varela LUGO / LA VOZ

CULTURA

La fotos de los genios. De izquierda a derecha, de arriba a abajo: Robert Mulligan, William Wyler, George Cuckor, Robert Wise, Jean Claude Carriere (guionista), Serge Silberman (productor), Billy Wilder, George Stevens, Luis Buñuel, Alfred Hitchcock y Rouben Mamoulian. John Ford se fue antes.
La fotos de los genios. De izquierda a derecha, de arriba a abajo: Robert Mulligan, William Wyler, George Cuckor, Robert Wise, Jean Claude Carriere (guionista), Serge Silberman (productor), Billy Wilder, George Stevens, Luis Buñuel, Alfred Hitchcock y Rouben Mamoulian. John Ford se fue antes. MARV NEWTON

El director español recibió en noviembre de 1972 un homenaje sorpresa en la mansión de George Cuckor de grandes directores como John Ford, Alfred Hitchcock o Billy Wilder

18 nov 2022 . Actualizado a las 08:59 h.

Se imaginan reunir en una mesa juntos a Cervantes, Shakespeare, Lope de Vega, Góngora y Quevedo. O que compartiesen comida Dickens, Dostoyevski, Víctor Hugo, Galdós y Chéjov. O que tomasen café juntos Rachmaninov, Falla, Gershwin, Stravinski y Schönberg. O que se juntasen Velázquez, Zurbarán, Ribera, Murillo y Van Dyck. Aunque todo ellos fueron contemporáneos, nunca ocurrieron tales encuentros. Pero sí hubo una fecha, hace ahora 50 años, en la que varios genios, en este caso del cine, compartieron un banquete. Se cumplen ahora 50 años y sucedió en Los Ángeles.

En noviembre de 1972, Luis Buñuel se encontraba en Hollywood para participar en el festival de cine, donde iba a presentar «El discreto encanto de la burguesía», filme por el que unos meses más tarde acabaría ganando el Oscar a la mejor película extranjera. El director aragonés regresaba así a Hollywood, el lugar al que llegó en 1930 y en el que tras varias etapas tuvo que abandonar a mediados de los años cuarenta, sin trabajo, sin dinero y sin encaje en un modelo de producción que no aceptaba a genios tan libres y personales como el. Pero el Buñuel de 1972 ya era un mito de la historia del cine.

Cómo surgió la idea

Buñuel legó a Los Ángeles el 15 de noviembre de 1972 y el festival acababa el día 19, pero lo ocurrido en esos días ha pasado ya a la historia de la intrahistoria del cine. Un día recibe una invitación de George Cuckor para acudir a una comida en su mansión de Beverly Hills y en la que iban acudir «unos amigos». Sin más explicación.

En su biografía «Mi último suspiro», Buñuel explica que aceptó la invitación porque le parecía «extraordinaria». El director español acudió a la cita junto a su hijo Rafael, su guionista Jean Claude Carriere y su productor Serge Silberman. Fueron recibidos con mucho cariño en la mansión por el director de «Historias de Philadelphia» o «May fair lady».

A los pocos minutos, relata Buñuel, sonó el timbre de la mansión de Cuckor y apareció, para su sorpresa, un tal John Ford. Buñuel no lo conocía personalmente. El director de «Centauros del desierto» o «Las uvas de la ira» le comentó que se alegraba de que regresara a Hollywood. Buñuel cuenta en su biografía que ignoraba que Ford supiese de su existencia. Aunque Ford tenía 78 años y ya padecía un cáncer muy avanzado, le explicaba a Buñuel el próximo wéstern que tenía en mente cuando aparece en acción con los brazos abiertos hacia Buñuel un tal Alfred Hitchcock, admirador del cineasta español, especialmente, como le explicó el genio británico durante la comida, de «Tristana» y la escena de Catherine Deneuve tocando el piano sin una pierna.

Un momento de la velada con John Ford en el centro junto a George Stevens y Billy Wilder
Un momento de la velada con John Ford en el centro junto a George Stevens y Billy Wilder MARV NEWTON

La llegada de más genios

Y en poco espacio de tiempo aquella mansión se fue llenando de esos amigos a los que Cuckor le dijo a Buñuel que vendrían a la comida: Billy Wilder («El apartamento», «Perdición»), William Wyler («Los mejores años de nuestra vida», «Ben-Hur»), George Stevens («Raíces profundas», «Gigante»), Rouben Mamoulian («Dr.Jekyll y Mr.Hyde», «La reina Cristina de Suecia»), Robert Wise («West side story», «Sonrisas y lágrimas») y Robert Mulligan («Matar a un ruiseñor», «Verano del 42»).

Estaba invitado también Fritz Lang, pero el autor de «Metropolis» o «Los sobornados» se encontraba enfermo. Aun así, Buñuel no perdió la oportunidad de al día siguiente visitarlo a su casa y decirle en persona que gracias al genio alemán, él se había dedicado al cine cuando vio «Las tres luces» (1921).

El brindis

Sobre lo que pasó en aquella velada se han escrito libros («El banquete de los genios», de Manuel Hidalgo) y se han realizado documentales. Buñuel no habla de manera cariñosa de ninguno de los directores porque estos estaban en las antípodas de su estilo artístico. pero sí agradeció el gesto que tuvieron hacia él.

Para el recuerdo queda el brindis que hizo George Stevens: «Brindo por lo que, pese a nuestras diferencias de origen y de creencias, nos reúne alrededor de esta mesa». Y la respuesta de Buñuel, en su estilo siempre personal: «Bebo, pero me quedan mis dudas».