Ponciano Nieto, el cazador de 89 años que abate gamos en Castilla-La Mancha

s. g. rial / a. garcía CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

El empresario Ponciano Nieto
El empresario Ponciano Nieto ANA GARCÍA

El veterano contratista de Zas y nacido en Ciudad Real, apasionado de la cinegética desde joven, se cobró cuatro piezas hace unos días a gran distancia

24 dic 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Ponciano Nieto González tiene 89 años y es, sobre todo, empresario. Contratista de obras, que ha tenido varias compañías, aunque la que lleva su nombre lo identifica por toda Galicia y media España. Y es, también, cazador. «Llevo toda la vida cazando», resume. Y eso que tuvo una etapa más o menos larga de parón, pero lo retomó hace casi cincuenta años y desde entonces no ha parado. Es de Porzuna, en Ciudad Real, y llegó a Zas ya mayorcito, con unos 31 años, a las obras de una parcelaria. Se casó y se quedó, pero sin olvidar nunca su tierra. Especialmente para la caza.

«Yo siempre he cazado por cotos y montes de Ciudad Real, Toledo, Guadalajara, de más sitios. Por aquí, por Zas y por esta comarca, nada apenas», señala. No tiene reparo en coger el coche y hacer dos mil kilómetros de ida y vuelta a cualquiera de esos sitios. Lo ha hecho mil veces, y en los últimos años se centraba más en la caza menor, aunque la semana pasada decidió volver a la mayor. En una finca que fue de Mario Conde, entre las provincias de Toledo y Ciudad Real, a donde se fue con un amigo de 83, que empezó tarde en lo de la escopeta (sobre los 50) y fue el encargado esta vez de llevar el volante. En esa salida abatió cuatro gamos a gran distancia, calcula que unos 200 metros, detalle que no pasó inadvertido para los acompañantes, dado que se presume que al filo de los 90 años las facultades no son la que eran. «Estoy muy bien, nadie me echa estos años», señala. Ya piensa en regresar el año que viene y tratar de repetir. En su casa tiene varias cabezas disecadas de animales abatidos de caza mayor, «muy pocas para las que ha habido».

Es consciente de que a mucha gente no le gusta la caza y la rechaza frontalmente. «Sí, son ideas, pero no las mías. Yo en la caza tengo unas normas, no se me ocurre dispararle a un animal si está acostado o parado, quiero que corra, que esté en su entorno», señala. Asegura que ha vivido con esto desde siempre. «Soy un hombre de campo, nací y me crie en él, trabajé desde niño. Me tocó arar, guardar el ganado, segar». Fue chófer, maquinista, obrero, se fue moviendo y encontrando puestos aquí y allá. La empresa en la que estaba en una época le propuso venir a preparar la primera concentración parcelaria de Galicia, él no quería, pero al final... Poco a poco fue levantando una de las grandes empresas de construcción de la provincia.

ANA GARCÍA

«He pagado a todo el mundo, y me han debido dos mil millones»   

Como se suele decir, sus vivencias de tantos años en las obras darían para un libro. Incluso algunas jornadas lo harían. Ponciano Nieto destaca que siempre ha cumplido con los tratos y con sus trabajadores: «He pagado siempre a todo el mundo, nadie me puede decir que no», asegura. Al contrario, no: «Sumando todo, me han debido dos mil millones de pesetas [12 millones de euros], todo eso en impagados, muchos de Administraciones públicas. Eso ha sido tremendo», recuerda. Presume de haber tenido un control muy directo siempre sobre obras y empleados, y confiesa que la muerte de un obrero que trabajaba para la empresa familiar, hace unos días, en A Laracha, en un accidente, fue un golpe muy doloroso.

Ponciano Nieto llegó a tener más de 300 trabajadores, cifra ahora mucho menor. Reconoce que los tiempos actuales no son los que él vivió: «Yo, si sé algo es porque fui obrero, y pionero en poner maquinaria. Ahora parece que no te dejan trabajar, todo parece que es trabajar menos y cobrar más. Y si no se trabaja, ¿cómo se paga?».