Vilagarcía levantará acta el lunes de las deficiencias del párking de Xoán XXIII

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

VILAGARCÍA DE AROUSA

Martina Miser

El aparcamiento debería ser entregado al Concello en perfecto estado de conservación

02 mar 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

En agosto del 2008, apenas tres años y medio después de que las controvertidas instalaciones abriesen sus puertas, el párking de Xoán XXIII dejó de funcionar por las noches y los fines de semana, a partir del sábado a mediodía. El recorte de horarios dejó claro entonces que Promociones Inmobiliarias del Pisuerga S. A. (Proinsa), la empresa perteneciente al grupo Martínez Núñez que había construido y gestionaba el aparcamiento, no atravesaba su mejor momento, precisamente. La confirmación definitiva de que el proyecto —cuya excavación había provocado daños en los edificios colindantes y un sinfín de quejas— se había torcido llegó en el 2010, cuando la sociedad se sometió voluntariamente a un concurso de acreedores. Ahora, con Proinsa en fase de liquidación, el Concello de Vilagarcía acaba de resolver el contrato por mandato judicial. Lo que quiere decir, ni más ni menos, que la concesión vuelve a manos del Ayuntamiento, que probará su gestión directa tras un fiasco que se generó en el 2002, momento en el que Proinsa obtuvo la autorización municipal para abrir y gestionar los estacionamientos de sus tres plantas subterráneas bajo la plaza.

El informe de la Secretaría General del Concello constituye el documento sobre el que el pleno aprobó el jueves la reversión del párking, con los votos favorables de PSOE y BNG, y la abstención de Partido Popular y Esquerda Unida. Uno de sus puntos establece expresamente que la entrega de las instalaciones «debe realizarse en perfecto estado de conservación y mantenimiento», una condición que figura en el pliego bajo el que en su día se otorgó la concesión. Quien conozca el estacionamiento sabrá que su apariencia está lejos de ajustarse a estos requisitos, por lo que el arquitecto municipal inspeccionará sus tres plantas este mismo lunes para levantar un informe en el que detallará todas las deficiencias que detecte, junto a una valoración de lo que costará repararlas.

Teóricamente, Proinsa debería llevar a cabo esas correcciones antes de que se ejecute la resolución del contrato. El plazo es de quince días hábiles a partir del momento en el que la empresa reciba la notificación del acuerdo plenario. En la situación en la que se halla, parece bastante dudoso que la inmobiliaria vaya a invertir un solo euro en este cometido, por lo que «se hará constar en el acta de reversión como reparo a la recepción satisfactoria, con detalle exhaustivo de las deficiencias del inmueble».

1.968.800 euros de hipoteca

Este punto es importante, por cuanto el núcleo de todo este proceso consiste en precisar qué carga económica recaerá sobre las arcas municipales. Y, obviamente, la necesidad de invertir un dinero en su reparación debe aligerarlas. Aunque la oposición exigió en el pleno conocer a cuánto asciende esta obligación, de momento no es posible cuantificarla. Existe una referencia clara, las hipotecas por importe de 1.968.800 euros que Proinsa concertó con el antiguo Banco Popular, hoy absorbido por el Banco de Santander. Lo que no está claro es hasta qué punto el Concello debe asumirlas.

Para empezar, porque la liquidación de la inmobiliaria no ha concluido, y el juzgado de lo mercantil de Madrid que dirige el proceso debe dictaminar aún si la sociedad tiene la culpa de haber llegado a semejante situación. En toco caso, la Secretaría argumenta que la única causa de que el contrato del párking deba revertirse compete a Proinsa. Por otra parte, lo que la concesión establece es que el inmueble debe ser entregado al Concello libre de cargas. Estas son las cartas con las que Ravella jugará la última mano de esta partida.

242 plazas de estacionamiento en tres plantas, cuya gestión directa estudia Ravella

En el 2004, cuando el párking todavía no había entrado en funcionamiento, el Concello de Vilagarcía autorizó a Proinsa a hipotecar el derecho real de la concesión. Se trata de un paso complejo pero habitual en proyectos que comportan una fuerte inversión por parte del concesionario —en este caso, la propia construcción del aparcamiento— para facilitar que pueda financiarla. El acuerdo se sostenía sobre tres pilares: Ravella, el Banco Popular (hoy Santander) y la empresa. Y, algo importante, aquella autorización estipulaba que el préstamo tenía un plazo de caducidad, el 4 de agosto del 2021, que sería improrrogable. Así que este punto también debería jugar a favor de los intereses municipales.

A la espera de que se liquide el contrato y se determinen los efectos de su resolución, el Concello se hará cargo de un inmueble de tres plantas subterráneas entre las que se distribuyen 242 plazas de aparcamiento. La primera de ellas es la que habitualmente se utiliza para la rotación de los usuarios esporádicos. El segundo sótano se reserva para quienes han adquirido el derecho a utilizar una plaza de forma permanente. Lo seguirán haciendo una vez que Ravella tome el control de las instalaciones. La tercera, en cambio, nunca se ha empleado y parece poco probable que su estado sea el correcto.

El alcalde, Alberto Varela, anunció esta semana que la intención de su equipo es probar la efectividad de su gestión directa por parte del Ayuntamiento. Por lo pronto, el personal que presta sus servicios en el estacionamiento será subrogado. Ravella retendrá, también, los 18.030 euros que Proinsa depositó en su día en calidad de garantía.