La capilla de Bascuas, perteneciente a la parroquia guitiricense de San Salvador de Parga, sufrió en días pasados un ataque en el que el botín consistió en parte de los objetos de valor del templo, que es de origen medieval aunque tiene añadidos barrocos.
Varias cadenas de oro, que se guardaban en una vitrina, y una talla de la virgen, con un rostro que previsiblemente data del siglo XVII, fueron los principales objetos sustraídos. Sin embargo, la incursión en el templo, que se realizó tras forzar la puerta de entrada, incluyó también un traje artesano con colgantes y pendientes que envolvía la imagen robada, varios candelabros y un farol de varias décadas de antigüedad, empleado en la época en la que se llevaba el viático a las casas de los enfermos. Solo el traje, que se encargó hace varios años a un artesano de Ourense y que tenía elementos de azabache, costó en su momento unas 100.000 pesetas.
De todos modos, el párroco, Alfonso Blanco, no se atrevió a realizar una valoración exacta del botín. Fueron los vecinos, dijo ayer, los que el sábado lo alertaron del robo, el primero que sufre este templo.
La presencia de un vestido como el que se llevaron el autor o los autores del robo responde a la intención de convertir el templo en una muestra de cultura y de religiosidad popular de hace siglos. Así, el vestido que cubría la talla de la virgen es una reproducción de los que usaban hace siglos las mujeres de la zona. Por otro lado, la capilla alberga en su planta baja una colección de vestidos religiosos, que se guardan en una vitrina. Sin embargo, la vestimenta litúrgica no fue sustraída. «Foron ao ouro», manifestó Blanco ayer.
La capilla se utiliza periódicamente para celebraciones. Por un lado, hay dos fiestas al año, que tienen lugar el 25 de marzo y el 15 de agosto; y se oficia una misa semanal durante varios sábados del año, fundamentalmente en verano. Por otro, el templo también suele acoger bautizos, comuniones y bodas, aunque estos últimos oficios son, como aclaró Blanco, menos frecuentes que los otros dos.
Un ermitaño
El edificio tiene varias dependencias. Entre sus diferentes partes cuenta con una lareira, a la que se accede por el coro y que es un testimonio de los tiempos en que allí, como explicó Blanco, vivía un ermitaño.
«Non tocaron a nada». Así explicaba ayer el sacerdote José Boullosa lo ocurrido en la parroquia de Corbelle (Vilalba), en donde el mes pasado se sufrió un ataque cuyo botín fueron las monedas guardadas en un cepillo y en un lampadario, donde se depositan para encender velas. Fue a mediados de mes cuando se observó, en la celebración de un funeral de aniversario, el daño causado en el templo. En este caso, tampoco se causaron grandes daños en el interior.
El mes pasado, en la parroquia de Codesido, la capilla de Os Remedios sufrió sendos ataques en dos semanas consecutivas: el primero incluyó la sustracción de un generador y de una cadena de oro; el segundo, el robo de varias monedas.
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