Mónica Fortesa y Laura Tabernero pasaron ayer un mal rato cuando desde A Coruña se animaron a darse un baño en la playa de Cabanas. Ambas en silla de ruedas, acudieron convencidas de que sus accesos estarían adaptados a minusválidos, pero después de intentarlo durante mucho tiempo no fueron capaces. Tanto, que la primera regresó a casa con la silla eléctrica estropeada, por lo que reclamará al Concello el coste del traslado y la reparación de su medio de movililidad tras calificar a la playa de «Expediente X». El alcalde, Germán Castrillón, aseguró que el arenal sí tiene aceso para minusválidos.
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