Tres hermanos de Josiño, así como la madre y la abuela, se concentraron en la entrada del juzgado de Vigo con una pancarta en la que pedían justicia para la víctima y que los acusados, si son condenados, cumplan sus penas de cárcel íntegras. La madre, que llevaba ayer colgado el retrato de su hijo, declarará hoy como testigo. No está claro si comparecerá el principal testigo, el hermano de 15 años que acompañaba a Josiño y que un portero puso a salvo aquella madrugada.
Historias personales
El jurado también pudo oír las historias personales de los tres implicados en el homicidio. El abogado de Carlos Enrique explicó que el autor material confeso era un estudiante de «sobresaliente» en Colombia, que trabajaba en España, que frecuentaba ambientes latinos o chateaba desde su casa porque carecía de amigos españoles y que nunca se metía en peleas ni iba armado. El implicado explicó que estaba internado en el módulo de reclusos poco problemáticos de A Lama, que recibió amenazas, que estudiaba 2.º de ESO desde prisión y que era el encargado del economato de la cárcel.
También salió a relucir la historia de Carol, madre de un niño en Colombia y que siempre cuidó a su hermano pequeño, John, mientras sus padres separados trabajaban en el extranjero.
Los policías que hicieron una batida tras el crimen relataron que identificaron a un cuarto sospechoso, un menor uruguayo, que tenía las playeras y el pantalón manchados, y que no compareció en el juicio.
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