Tras casi una semana de acampada, más de dos mil personas pudieron inscribirse en Fuenlabrada como aspirantes a los pisos baratos ofrecidos por el Pocero «bueno»
Teresa Alcántara, una muer de 30 años, y su hermano David tuvieron merecida recompensa a su tesón: tras casi una semana de acampada en la calle -desde el domingo pasado-, ayer fueron los primeros en presentar su carné de identidad, el documento que acredita que no poseen ninguna vivienda y en abonar 120 euros, requisitos todos necesarios para optar a uno de los 2.000 pisos que promueve en Fuenlabrada el Pocero . Pero el Pocero bueno: José Moreno, un ex sindicalista de 58 años que ha prometido venderlos baratos.
Como Teresa y David han sido más de 2.000 las personas que han vivido en las calles de la localidad madrileña de Fuenlabrada esperando las 10.00 horas de ayer, momento en el que se abrió el plazo de inscripción para los aspirantes. El trámite arrancó con total normalidad, en orden y sin incidentes. Y eso que los que intentan cumplir su sueño de ser propietarios de una vivienda pasaron la recta final de la espera a la intemperie, sin la comodidad de la tienda de campaña, después de que el viernes por la tarde todos se hubiesen puesto de acuerdo para levantar el campamento disperso y formar una única cola a las puertas de la asociación de vecinos La Avanzada -de la que es presidente José Moreno- y en la que los aspirantes entraban en grupos de veinte para inscribirse en la lista oficial de aspirantes a uno de los pisos.
Necesidad de descanso
Y esa última noche ha sido «la peor, porque estamos demasiado cansados, los pies no entran en calor y ya necesitamos llegar a casa y descansar», comentan Teresa y David. A pesar de ser los que han estrenado la inscripción, estos hermanos han recibido el número 101 en la lista de solicitantes, puesto que el primer centenar se reservaba a los voluntarios de la asociación de vecinos que han controlado durante los días pasados los aledaños de la sede de la entidad para que todo transcurriera sin incidentes.
Elena, otra de las jóvenes que desea conseguir un piso asequible, obtuvo ayer el número 226. A pesar de todos los escándalos inmobiliarios y negocios sucios que han enturbiado las cuestiones del ladrillo, ella confía en Moreno. ¿Por qué? «Porque es muy campechano y todo lo que ha hecho en pisos le ha salido bien, no como el alcalde de Fuenlabrada, Manuel Robles, que lo único que ha hecho es poner pegas y tapujos».
Y como Elena, todos. Todos tienen plena confianza en el Pocero bueno , a pesar de que todavía no tiene ni suelo ni plazos para empezar a construir, pero él mismo ha anunciado que, «a principios de año tendremos suelo para 200 pisos en un pueblo de la Comunidad de Madrid», aunque no adelantó el emplazamiento concreto de esa promoción. Es la singular trayectoria de José Moreno -antes de su aventura inmobiliaria conocido en Fuenlabrada por el Pelucas y que reside en la calle Che Guevara - , la que avala la confianza depositada en él principalmente por los jóvenes y divorciados, colectivos a los que va dirigida su medida.
Constructores a la caza
Durante estos días, el lugar de la acampada ha estado vigilado por agentes del cuerpo de la policía municipal para evitar cualquier desorden, y el ayuntamiento ha habilitado además los aseos del campo de fútbol municipal de La Avanzada para que pudieran acceder a ellos los improvisados campistas.
La larga cola -de cerca de un kilómetro de longitud- que se formó en la avenida de la Hispanidad fue aprovechada por numerosos constructores de pisos para repartir publicidad de sus promociones inmobiliarias, e incluso han prestado sus servicios para una futura financiación algunos directores de sucursales bancarias que, según ha reconocido uno de ellos, estaba «a la caza del cliente».
En uno de los folletos publicitarios se pretendía captar nuevos compradores de vivienda con el lema « Haga su sueño realidad ahora, sin sorteos ni largas colas» .
A las dos de la tarde de ayer, cuatro horas después de que se abriese el plazo de inscripción, habían pasado por la sede de la asociación vecinal de Fuenlabrada unos 1.500 solicitantes, la mitad aproximadamente. A media tarde ya se había cubierto el cupo de preselección.
A los demandantes inscritos se les entrega un folleto donde se explica que les devolverán los 120 euros que han pagado «si no se puede formar parte de una cooperativa en el plazo de un año y por motivos achacables a la gestora».
Precios
El precio de los pisos que el Pocero tiene previsto construir oscilará entre los 120.000 euros en el caso de una vivienda protegida, y los 168.000, los de precio libre, de los cuales el cooperativista pagará una entrada de 9.000 euros y mensualidades de entre 500 y 600 euros.
De momento se inscribirán en esta cooperativa dos mil personas, pero habrá una lista de espera de otros tres mil aspirantes.
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