La organización agraria nacionalista mantiene un pulso con la consellería gestionada por el BNG
Las dependencias de la Consellería de Medio Rural, en manos del BNG, vivieron ayer una escena insólita. Representantes del Sindicato Labrego Galego -una organización nacionalista y que, teóricamente, debería ser afín al partido que ostenta la responsabilidad de diseñar las políticas agrarias- se encerraron en el departamento de Suárez Canal para exigirle que convoque la Mesa do Leite, el foro que agrupa a representantes del Gobierno, las industrias y los ganaderos para analizar el sector. La actual líder del sindicato, Carme Freire, que participó en la concentración, explicó ayer a este periódico que la protesta tenía por objeto cuestionar la gestión que está llevando a cabo Medio Rural en la crisis láctea.
El sindicato nacionalista rechaza el pacto suscrito para impulsar el contrato homologado, acuerdo que se firmó antes del verano entre Medio Rural, las industrias, Xóvenes Agricultores y Unións Agrarias.
«Nós non queremos falar de contratos que non garanten nada, senón de prezos, da crise de prezos, e por iso estamos aquí, para que se convoque a Mesa do Leite», insistió ayer Carme Freire. El sindicato se encerró ayer durante toda la mañana en Medio Rural con el objetivo de permanecer indefinidamente allí hasta que no arrancara de la consellería un compromiso de convocatoria del foro de diálogo. Por la tarde, el departamento que lidera Suárez Canal emitió un comunicado en el que aseguraba no tener inconveniente en reunir la mesa si existe una solicitud de los representantes de los tres sindicatos. Los cuadros dirigentes del SLG se dieron por satisfechos y abandonaron poco después las dependencias de Medio Rural. Las otras dos centrales, horas después, mostraban públicamente su disposición a participar en una reunión sectorial.
Mientras se producía el encierro del SLG por la mañana, Unións Agrarias, Xóvenes Agricultores y las cooperativas -que suman el 80% de representatividad del sector- comparecían conjuntamente para convocar una manifestación el día 18 en Santiago y denunciar así la actual situación del sector como consecuencia del incumplimiento de los acuerdos de los contratos homologados entre productores e industrias transformadoras. Ambas organizaciones acusan a la Xunta de inoperancia y a las industrias de «cinismo» por firmar ante las cámaras una cosa y luego hacer la contraria. El SLG, que no participará en esa convocatoria, ha organizado su propia manifestación el mismo día, lo que ha sido interpretado por las otras organizaciones como un intento de sabotear la protesta contra el incumplimiento de un acuerdo que ni siquiera firmaron.
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