Critican al elitismo, que cualquier cosa pueda ser arte y que el panorama se guíe por los criterios de un grupo de «gurús»
Tres pintores gallegos hartos, nunca mejor dicho, de cómo funciona actualmente el mundo del arte han decidido crear su propia tendencia artística y su movimiento alternativo que han decidido bautizar como el «Hartismo». El viernes 17 de Octubre, en Santiago acogerá la presentación mundial de este movimiento que ya cuenta con su manifiesto en el que dejan claro que están en contra del arte oficial, de que todo se pueda llamar arte, del elitismo que rodea la producción artística y de que el arte se haya alejado del público general para quedar en manos del criterio de cuatro «gurús».
Los impulsores de este movimiento son tres licenciados en Bellas Artes que se conocieron hace unos años en Pontevedra, aunque dos de ellos estudiaron en Barcelona. Mariano Casas Gil, Carmen Martín Serantes y Miguel-Anxo Varela ya habían realizado juntos una revista clandestina y ahora van un poco más allá en la propagación de su visión del mundo del arte con este movimiento que, ellos mismos reconocen que es una variante de lo que supuso a nivel internacional el Stuckism.
En 1999, se fundó en Londres el grupo Stuckism International, un movimiento artístico, en cuyo Manifiesto expresaron su repulsa por el Arte Oficial de un modo contundente y serio. Los stuckists han logrado un gran éxito, y hoy son tomados muy en serio dentro y fuera de Gran Bretaña.
Manifiesto
El «Hartismo» nace como hacían los movimientos artísticos del siglo XX, a través de un manifiesto. «Hoy, más que nunca, los artistas necesitamos alzar la voz, y ¿por qué no? publicar manifiestos», aseguran sus impulsores. En este manifiesto dejan claro que la principal motivación del movimiento es su oposición al arte oficial ya que están hartos de «la situación absurda e injusta que en el mundo del arte se ha aceptado como normal».
Otro de los objetivos principales que pretenden conseguir estos tres pintores gallegos con su manifiesto es que el arte vuelva a estar al alcance de todos y eliminar el elitismo que domina en la actualidad el panorama. «Rechazamos las galerías y museos elitistas del arte oficial, a los que nadie entra» y, por eso, piden que vuelva a la calle.
En lo artístico, el «Hartismo» se posiciona en contra del conceptualismo, del anti-arte surgido a partir de la obra de Duchamp, de que la originalidad dé paso al todo vale y cualquier cosa se nos pueda presentar como arte. También rechazan que se desprecie la tradición y la apuesta por las nuevas tecnologías y las denominadas «nuevas propuestas».
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