En municipios como Carballo, la oferta continúa situándose muy por debajo de la demanda
Alrededor de 3.300 alumnos comen a diario en los centros escolares de la comarca. Esto quiere decir que solo la mitad de los estudiantes de la Costa da Morte acceden al servicio de comedor, una prestación que, en los últimos años, ha sido objeto de crítica entre el colectivo de padres por considerarla insuficiente. De hecho, en algunos ayuntamientos la oferta de plazas continúa situándose muy por debajo de la demanda, que sigue creciendo a pasos agigantados. Sucede en Carballo a gran escala y, en concreto, en el colegio Fogar, que ya ronda los 700 matriculados y su comedor solo da cobijo a 261. Algo más de una tercera parte de los estudiantes tienen derecho a este servicio.
En la comarca existen 19 instalaciones gestionadas por la Xunta. En ellas, los comensales abonan una cantidad que varía dependiendo de las características o condiciones familiares del alumnos. Así, la Administración otorga becas completas a los núcleos más desfavorecidos y otras por valor de la mitad del precio que del menú, aunque hay escolares que deben abonar de forma íntegra el servicio de comidas. La poca predisposición de la Xunta a ampliar el número de comedores, ha provocado las quejas de muchos progenitores, que se han decantado por gestionarlos. Pero para dar este paso, la voluntad no es lo único importante, ya que la Consellería de Educación debe dar luz verde a un proyecto presentado por la ANPA.
Una vez que esté aprobado, las familias deben buscar un local y acondicionarlo siguiendo los consejos de Sanidade. Ellos mismos contratan una empresa de cátering que se encarga de dar cobertura al servicio. En la comarca, los colegios Bergantiños (Carballo), Praia de Quenxe (Corcubión), Milladoiro (Malpica) y Joaquín Rodríguez Otero (Buño) disponen de esta modalidad de comedores. Los tres últimos han sido inaugurados este curso, después de que los miembros de las asociaciones de padres llevasen luchando varios años por conseguir la prestación.
Los comensales pagan una media de 100 euros al mes, contando con las subvenciones que les dan las diferentes Administraciones. El dilema se plantea en que mientras un porcentaje alto de los beneficiarios no pagan o nada o contribuyen con cantidades pequeñas, otros deben abonar unos 900 euros en todo el curso. Esta es la razón por las que muchos padres se sienten discriminados por la Consellería de Educación.
Colegios como los de Sofán o Nétoma-Razo -los dos en Carballo, que es donde se presentan las mayores complicaciones- continúan a la espera de que se les conceda este servicio, que, en los últimos años, los padres han calificado de «imprescindible» para poder conciliar la vida laboral y familiar. Y, así, mientras que en colegios donde la demanda es muy alta, de momento, no se ha concedido la instalación de un comedor, en otros, como el de Malpica, que se presentó ayer, se ha permitido su creación con solo quince estudiantes apuntados.
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