El desfile del Centro Comercial Aberto de Carballo presentó a unos chicos muy formalitos y a unas jovencitas más atrevidas
La moda de la temporada otoño-invierno no entiende de leyes de igualdad. El Centro Comercial Aberto (CCA) de Carballo presentó en su desfile anual a unos chicos muy formalitos, totalmente clásicos, frente a unas jovencitas más atrevidas, que apuestan por los trajes de fiesta y los tacones. Pero los unos y los otros caminaron de punta en blanco sobre la pasarela, incluso cuando desfilaron con ropa deportiva. Los dos establecimientos del sector que participaron en la iniciativa demostraron que incluso un chándal puede ser elegante.
Los organizadores del desfile siguen superándose cada año en la puesta en escena. En esta ocasión abrieron boca con la proyección en grandes pantallas de imágenes del cásting, de los ensayos y de los preparativos para la cita anual con la moda local. Las diapositivas se sucedieron durante todo el pase, presentando a los modelos que se encontraban en ese momento sobre la pasarela, «rapaces chegados de toda a Costa da Morte, e doutras localidades como Arteixo ou Cambre», como destacó la gerente del CCA, Mari Carmen Freire, que eligió un vestido y un abrigo negros -símbolo de elegancia- para el acto.
Abrieron el desfile los más pequeños, y con ellos llegaron las primeras ovaciones y los gritos de guapo o guapa que se repitieron al paso de cada uno de los modelos. Las familias, en primera fila, junto a las autoridades, no dejaron de animar, y desde todos los rincones había cámaras y teléfonos móviles apuntando continuamente al escenario.
Complementos
Niños y jóvenes, protagonistas absolutos, fueron intercalando los pases, todos y cada uno de ellos con coreografías bien ensayadas durante días -se notaba el trabajo de Elena Rey y José Luis Castro, que también recibieron su ovación al final de la velada- y con una banda sonora compuesta por los temas que más suenan en las emisoras musicales. Para fijar la atención del público en los zapatos se eligió un atuendo de color blanco para los modelos, mientras que para el desfile de gafas ellas salieron con chubasqueros amarillos y ellos, con buzos azules.
El desfile dejó claro que esta temporada predominan los colores oscuros. Los establecimientos participantes presentaron a un hombre formal y clásico, que apuesta por los trajes o por los chalecos de punto. Por el contrario, ellas se mostraron mucho más atrevidas, con vestidos de colores fuertes, brillos, transparencias y recargados complementos, ya que la mayor parte de las tiendas optaron por lucir su ropa más festiva. Para el día a día, en este otoño-invierno habrá que apostar por el pantalón vaquero -se admiten todos los anchos- y los abrigos cortos, con o sin cinturón.
Las zapaterías ofrecieron gran variedad de formatos, tanto en calzado de vestir, con tacones altos de diferentes grosores, como en el más sport, en el que mostraron verdaderas preciosidades para todas las edades. Y, en cuanto a los peinados, la peluquería que se encargó del estilismo optó por las largas melenas sueltas, las coletas muy altas y los recogidos elaborados. Al fin y al cabo, en la variedad, dice, está el gusto.
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