Algunos comerciantes critican las que consideran una rebajas encubiertas
Tradicionalmente, primero venían los Reyes Magos y después las rebajas, pero ya se sabe que esta es una época en la que hasta las costumbres más arraigadas están sujetas a convulsiones y todo parece indicar que la mítica imagen de la gente entrando en tromba en las tiendas el 7 de enero para hacerse con las mejores gangas está condenada a la desaparición.
Los descuentos, al menos en ropa y calzado, ya han llegado a la comarca, y no puede decirse que hayan desembarcado tímidamente, ni mucho menos. Algunos escaparates lucen ofertas de hasta el 70 y el 50%, y en otros hasta se han atrevido con el clásico «lleve dos y pague uno». Eso sí, en ninguno de estos establecimientos se verá escrita una palabra que, a estas alturas de la temporada, es tabú: Rebajas.
Sin embargo, plumíferos cuyas etiquetas marcan 79 euros pueden adquirirse en este momento por solo 19,90 y chaquetones de 49,95 al increíble precio de 14,90. Puede disfrazarse como el mes mágico o como promoción de temporada, pero se trata de unas rebajas en toda regla.
Grandes cadenas
Lo curioso es que buena parte de los establecimientos que ofrecen estas suculentas reducciones sobre el precio original no son tiendas pertenecientes al pequeño empresario de la localidad. Todo lo contrario, forman parte de grandes cadenas textiles y los empleados que se encuentran al frente de ellas responden con la misma frase: «La orden viene de arriba».
Escarbando un poco más, los vendedores aseguran que la salida de mercancía es notablemente inferior a la de otros años en la misma época. La encargada de una tienda, esta sí de carácter local, aseguró ayer: «Es que ni siquiera ves gente por la calle». Otras profesionales afirmaron: «Hay días que estamos solas, no entra nadie».
Frontal oposición
Quienes deciden hacer descuentos argumentan que intentan captar clientes en una temporada de crisis. Sin embargo, cada vez hay más voces, muchas de pequeños comerciantes, en contra de esta política: «Esto significa echar la campaña abajo. La gente se acostumbra y después espera que lo hagas. Esta práctica comienza a ser habitual y no beneficia al sector», afirmó una empresaria noiesa que comercializa productos multimarca.
De la misma opinión es una ribeirense que vende complementos: «Estamos en plena campaña, que es cuando hay que obtener los ingresos, y se acostumbra a la clientela a unos hábitos que yo pienso que van a redundar en perjuicio nuestro. Las rebajas tienen una fecha de inicio y debe respetarse».
Otra profesional afirmaba que son las grandes cadenas las que han iniciado esta espiral: «Hay algún centro comercial que lleva todo el invierno con ofertas».
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