El precio medio de un navío de veinte metros de eslora y seis de manga ronda los 300.000 euros
La carpintería de ribera de Arousa y Muros-Noia genera cerca de 200 puestos de trabajo directos
La construcción de embarcaciones de madera es una actividad artesanal que en su momento representó un auténtico pilar para la economía de Barbanza. Esta franja del litoral gallego continúa siendo un bastión para el sector y aquí se asientan un gran número de empresas dedicadas a la fabricación de este tipo de navíos. De hecho, siete de cada diez barcos de madera que se construyen en Galicia salen de alguna de las factorías que operan en la zona, según aseveró Gerardo Triñanes Fernández, presidente de la Asociación Galega de Carpintería de Ribeira (Agalcari).
Esta modalidad de negocio arroja unos datos que son más que interesantes. Un estudio elaborado por el Centro Tecnolóxico do Mar (Cetmar) revela que la carpintería de ribera genera en las rías de Arousa y Muros-Noia cerca de 200 puestos de trabajos directos, a los que hay que añadir otros 600 de forma indirecta, vinculados sobre todo a la producción de madera, los aserraderos y otras industrias auxiliares que trabajan para esta actividad.
En lo que respecta al peso del sector en el conjunto de la comarca, la zona de O Freixo, en Outes, es la más importante en cuanto a la creación de empleo, siendo las firmas Lago Abeijón, con una plantilla próxima a las 80 personas; y Abeijón Hermanos, con 20 empleados, las empresas más importantes, según el informe elaborado por el Cetmar para el 2006.
Ingresos
Las astilleros barbanzanos también tienen un gran protagonismo dentro del volumen de facturación global que se genera en el conjunto de la economía gallega. De una forma aproximativa, la construcción de embarcaciones de madera deja unos ingresos anuales que superan los 15 millones de euros a repartir entre la treintena de empresas existentes en la comunidad, de los que el 70% son generados por las compañías de la zona. El motivo, el tamaño de las plantas y la capacidad operativa de las instalaciones barbanzanas son significativamente más amplias.
Ahora bien, este sector, muy fragmentado y en el que predomina la pequeña y mediana empresa, está tratando de buscar su propio hueco dentro de la construcción naval. En abril del pasado año nació el colectivo Agalcari, de ámbito autonómico, y que pretende poner en marcha una serie de estrategias de desarrollo que, en la actualidad, pasan por la creación de un nuevo reglamento que regule la actividad, ya que este ámbito artesanal se encuentra regido en la actualidad por una normativa que data de 1963. Triñanes Fernández espera que el nuevo documento regulador de la carpintería de ribera está aprobado dentro de dos años
Demanda
Por otra parte, las embarcaciones de madera tienen una amplia demanda dentro del sector pesquero gallego y, cada año, cobran mayor protagonismo. La pesca y la acuicultura, especialmente el sector bateeiro, son los principales nichos de mercado para esta modalidad de buques, que se caracterizan, según Triñanes Fernández, «por ser máis estables que os de poliéster e de mellor manobrabilidade».
Un dato que parece corroborar este hecho es que de los 6.415 barcos censados en Galicia en el 2006, más de la mitad tienen en la madera su principal elemento de construcción.
El precio medio de un navío, de unos veinte metros de eslora y seis de manga puede rondar en la actualidad los 280.000- 300.000 euros, y un astillero que cuente con una plantilla de entre ocho y diez empleados puede construir, una media, de cuatro barcos de estas características al año.
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