Las agencias dicen, sin embargo, que aunque se bajen los precios se está vendiendo muy poco
La dificultad de muchos propietarios para hacer frente a las hipotecas les obliga a ponerlos en el mercado
Basta con darse una vuelta por las calles del centro de Vilagarcía para sorprenderse por la cantidad de carteles de «Se vende» que cuelgan de las ventanas. Si hasta hace algunos meses esos anuncios eran prácticamente exclusivos en los edificios de nueva construcción, cada vez son más los pisos de segunda mano que se ponen a la venta en la capital arousana.
Las agencias inmobiliarias constatan esta situación y la atribuyen, sobre todo, a una circunstancia: las dificultades que muchas familias tienen para hacer frente a las hipotecas les obligan a deshacerse de sus pisos y ponerlos a la venta.
En cualquier caso, tampoco esta es una solución segura. El mercado inmobiliario está prácticamente paralizado y las dificultades para vender son enormes, incluso aunque se bajen los precios. «Los precios están muy altos y las hipotecas están muy altas, así que muchos no pueden vender más barato aunque quieran hacerlo», explican los profesionales del sector. A pesar de ello, sí detectan que en algunos casos la urgencia es tal que algunas personas optan por vender por debajo del precio que les costó la vivienda.
Entre los pisos usados que se ponen a la venta hay también una segunda modalidad: personas que no son de aquí, que han comprado como inversión y que ahora que ha llegado la época de las vacas flacas, deciden desprenderse de sus pisos.
De todos modos, si ya se está detectando esa salida al mercado de pisos de segunda mano, en las inmobiliarias auguran que en los próximos meses todavía se va a ver más. Cuando una persona adquiere una vivienda intenta por todos los medios aguantar y arreglarse para pagar el recibo de la hipoteca cada mes. Solo cuando la situación es ya desesperada toma la decisión de desprenderse del inmueble y esperar a mejor ocasión para hacerse con una vivienda en propiedad. De ahí que muchos opinen que esta tendencia a la venta de pisos usados se agudizará en los próximos meses.
Ahora bien, ese incremento que está experimentando la oferta no se corresponde en absoluto con un aumento en la demanda. «Está todo muy parado» es la opinión unánime en todas las inmobiliarias vilagarcianas. Porque, aún en los casos en los que la situación económica es estable, «la gente tiene miedo» y no se decide a dar el paso de adquirir una vivienda.
Pocas gangas
También hay quien prefiere esperar a que los precios bajen más. Sin embargo, los augurios tampoco son muy buenos para ellos, al menos según la visión de los agentes inmobiliarios: «Van a dejar de subir, pero que tampoco piense la gente que va a haber muchas gangas», aventura uno de ellos.
Además, esa paralización del mercado afecta tanto a la vivienda de segunda mano como a la nueva construcción. Tanto es así que las inmobiliarias han detectado que las empresas promotoras les ofrecen pisos nuevos para que incluyan en su red de venta, cuando «antes tenías que ir a pedírselo».
«Solo se está moviendo un poquito la vivienda con algún tipo de protección», dicen en las inmobiliarias.
Eso en lo que atañe a la venta, porque mientras el mercado de la vivienda está estancado quienes están obteniendo beneficios de esta situación son aquellos que han optado por alquilar sus pisos. Dado que en algún lugar hay que vivir, las personas que no pueden adquirir una casa propia recurren al alquiler. Este aumento en la demanda ha disparado el precio de los arrendamientos. Los 400 euros mensuales han pasado de ser una excepción a ser una cantidad usual en el mercado de alquileres vilagarciano.
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